¿Por qué viajar a Filipinas?
Filipinas I: Palawan / Filipinas II: Festivales / Filipinas III: islas
Porque cuando piensas que conoces Asia, llegas a Filipinas y te descubres en una suerte de Caribe asiático: iglesias cristianas en vez de templos budistas, caña de azúcar, plantaciones de aire español, bailes, procesiones, karaokes y bien de alcohol. Además, el inglés es idioma oficial y resulta fácil moverse en transporte público entre islas.

Seguridad: Viajé sola por Filipinas durante casi un mes, me alojé en hostales y en Couchsurfing, comí en puestos callejeros, viajé en avión, bus, ferry y bici… y me sentí segura en todo momento y ocasión. Aunque sí evité dos sitios: la capital, Manila, y el archipiélago de Mindanao (donde hay un conflicto religioso y de narcotráfico).
Recorrido: En mi recorrido atravesé Palawan, Panay, Guimaras, Negros y salí por Cebú. Mucha gente también explora el norte de Luzón para hacer senderismo.
Precios: Es un país barato y muy adecuado para el turismo de playa (noche en un dorm, unos 6-8 euros; hab. privada unos 15 euros). Eso sí, viajar entre las muchas islas de Filipinas implica comprar vuelos o moverse en ferries (que no son baratos, y muchas veces no parten por tifones en el mar). Reserva dinero para pagar tasas inesperadas en aeropuertos y para volar entre islas.
Comida: Todo en Filipinas me encanta… salvo tal vez la comida callejera, que aunque desde luego diferente en cada isla suele consistir en: una montaña de arroz blanco, un guiso de cerdo, escasos vegetales y motones de refrescos ultrazucarados. Por más que en Palawan puedes conseguir buen pescado a pie de chiringuito callejero o sopas de hortalizas, en general me pareció un lugar tremendamente hostil para veganos.

Palawan
A la preciosa isla de Palawan la llaman «la nueva Bali» por sus playas y arrecifes. Yo entré por el aeropuerto de Puerto Princesa y me monté en una minivan que cuatro horas después me dejó en el pueblo de Port Barton.
Mi idea era recorrer la isla, moverme, llegar a El Nido (la capital de la fiesta y los mochileros)… pero me quedé en Port Barton durante una semana teniendo las mejores y más baratas vacaciones que podía soñar. Sin electricidad durante el día, mala wifi, pocos bares, montones de barcas que te llevan a hacer snorkeling y cama en un dorm por unos 6-8 euros la noche, Port Barton es calma y buenos precios.
Por poco dinero puedes irte a hacer snorkelling (todas las guesthouses te lo organizan) y, cogiendo un minivan, en unas horas puedes llegar a El Nido y hacer buceo en serio.

Sostener una estrella de mar en la mano me pareció irreal. 
Mi bebida favorita: un coco 
Barcos en la costa
Además, mientras te relajas en Palawan puedes observar ya esos clásicos filipinos: omnipresentes matrimonios de occidentales mayores con jóvenes filipinas, cafés ultrahípsteres llevados por newyorkinos veinteañeros en mitad de poblachos costeros…
También atisbé enseguida la pasión filipina por Duterte, ese peligroso presidente que se jacta de matar narcotraficantes en persona pero que tan popular resulta por su guerra contra la droga y por firmar tratos de inversión masiva con China (más sobre esto en la tercera parte de esta serie sobre Filipinas).
Después de Palawan, cogí un vuelo desde Puerto Princesa hasta la isla de Panay, aeropuerto de Kalibo, para disfrutar de lo mejor de Filipinas: los festivales. Lee la siguiente entrega para enterarte de qué no puedes perderte en Filipinas.



Un comentario sobre “Filipinas I: Playas de Palawan”