El que viaja acompañado tiende a comentar lo que ve de extraño en otros países. El que viaja solo descubre que el extraño es él.
Cita libre inspirada en Vila-Matas
Mi padre fue agricultor y luego obrero en una fábrica; mi madre, ama de casa y limpiadora; mi hermano conduce autobuses; mi hermana es la primera de la familia que fue a la universidad y es funcionaria; yo estudié gracias a becas, me doctoré en literatura, fui editora y ahora profesora de universidad en China.
Como veis, no vengo de una familia rica ni tengo herencias. ¿Cómo puede ser que viaje tanto? Pues porque el turismo es un lujo; sin embargo viajar es una afición costosa pero accesible.
Primero, vivo y trabajo en China desde años. Además, mis aficiones se resumen en viajar, así que ahorro lo que puedo en otros lados. También me desplazo con un pequeño portátil y acepto trabajos freelance mientras.
Segundo, evito los viajes cortos para tratar de ahorrar y viajar durante meses. Con lentitud. Cuando estoy en el camino, siento que lo más memorable nunca son los palacios, ni monumentos, ni esos «imprescindibles» que se ven rápido pagando entrada. Lo más memorable de un viaje son los momentos que pasaste con gente que conociste, ese día en que comiste con una familia local, etc.
Tercero, tiendo a usar redes de hospitalidad como Couchsurfing o dormir en hostales en habitaciones compartidas. También confío en transportes públicos. Contacto gente local en vez de guías para que me ayuden a conocer sus ciudades. Para mí esto es mucho más que un método de ahorrar: creo que viajar sola no es solitario, es más fácil conocer gente nueva que cuando viajas con tu grupo de amigos.
Por último, amigas, no tengáis miedo de viajar solas. El mundo es más seguro y la gente más amable de lo que las cadenas sociales nos quieren hacer creer para tenernos quietecitas.
