Llevo años viajando sola: Rusia, Japón, Estados Unidos, Filipinas, Australia, China… Pero un invierno fui a Irán.
Para tranquilizar a mis amigos, empecé a narrar en Twitter qué veía y cómo me sentía. Cierta mañana volví de acampar en el desierto y descubría que tenía dos mil seguidores más.
Entonces empezaron a llegarme muchas preguntas y para darles respuestas abrí este sencillo blog en el que añadí un botón de «Invítame a un café«.
Y resultó que sí recibí invitaciones a cafés, incluso a alguna cena; resultó que había gente interesada en lo que yo escribía; y lectores que no podían donar o preferían no hacerlo pero da absolutamente igual porque me hacen llegar su apoyo con todo tipo de mensajes cariñosos.
Así que ahora me siento feliz por viajar, y también por tener la responsabilidad de contarlo. Esta será la primera vez que pruebe a viajar y escribir al mismo tiempo… probemos.
¿Por qué la ruta de la seda?
¿Por qué viajar por la Ruta de la Seda? Para poner por fin «cara» a todos esos «-istán» que nos resuenan en la cabeza y que no sabemos ni poner en un mapa. Porque es seguro, culturalmente interesante, porque hay muchos proyectos de turismo comunitario donde los locales deciden qué tipo de turismo quieren y son ellos quienes se quedan con el dinero.
En mi caso, también, porque vivo en Xian, China, el comienzo/final de la vieja Ruta de la Seda. Tengo vacaciones de verano y en vez de coger un avión, voy a tratar de recorrer toda la distancia que pueda por tierra para volver a casa y pasar unos días con mi familia.

¿Qué países incluye? La Ruta de la Seda no es una, igual que el Camino de Santiago empieza en mil sitios diferentes. Una ruta clásica es desde Estambul, pasando por el norte de Irán, Turkmenistán, Uzbekistán, Kirguistán y China (he conocido quien la ha hecho en bici, incluso). En mi caso mi camino empieza en China: desde Xian (la ciudad de los guerreros de terracota), sube por el corredor de Gansu, pasa por Xinjiang, cruza a Kazajastán en tren, luego a Kirguistán, Uzbekistán y, con un cruce por el Mar Caspio, entra en Azerbayán, Georgia y Armenia.

¿En serio puedes viajar por ahí? ¡Si eres mujer y vas sola! Todos los países que he mencionado arriba son bastante seguros para el viajero y la herencia posoviética hace que haya una fuerte tradición de independencia femenina… otra cosa es que estos estados sean buenos/justos para sus ciudadanos: de ese privilegio es fundamental que nos demos cuenta y lo expongamos.
¿Visas? Salvo por Turkmenistán, el resto de países está abriendo cada vez más las regulaciones. Yo, como europea, solo pedí un visado online para Azerbayán.
¿Qué se habla? Cada país habla su lengua de la mayoría étnica (kazajo, kirguís, etc.) y ruso. Si puedes hablar un poquito de ruso será de gran ayuda, pero muchos jóvenes pueden hablar algo de inglés.
¿Información? Está la guía por países de Randt y, más que cualquier otra, esa joya web que es Caravanistan (con especial atención al pozo de sabiduría que es su foro).
Este primer post lo escribo muy al comienzo del viaje. Al final haré algunos otros comentarios sobre lo mejor, lo peor y los consejos. Si os interesa, la historia entera está en este hilo de Twitter.
