La ruta de la seda (IV): Kirguistán

Si acabas de llegar, echa antes un vistazo a por qué viajar por los -istanes. También puedes leer cómo viajar por la Ruta de la Seda en China. Y si solo te interesan los paisajes increíbles, las yurtas, los caballos, el senderismo y los lagos alpinos… sigue leyendo porque Kirguistán es tu país.

Bishkek

Kirguistán es el paraíso de la montaña y el senderismo; no vale la pena gastar mucho tiempo en las ciudades. De hecho, yo había calculado mi ruta de viaje ahorrándome la capital, Bishkek, pero un accidente de alta montaña (destruí mi libro electrónico en un barranco) me obligó a correr a la urbe con tiendas de tecnología barata más cercana (no sé viajar sin leer y me reservo los libros en papel para casa). Menos mal que, aunque visualmente Bishkek es poco más que un conjunto de grandes avenidas soviéticas, sí tiene el genial bazar de Osh, vida cafetera y excelentes anfitriones de Couchsurfing.
Si pasas por Bishkek, que sepas que se comunica con buses regulares con Almaty (6 horas) y también con minibuses muy frecuentes con diferentes zonas de Issyk-Kul, Kochkor (para visitar Song Kul) y Suusamyr.

Senderismo

Hay tantas zonas en las que hacer senderismo en Kirguistán y todo el país es tan hermoso… que no puedo recomendar más que ir y descubrir las zonas por uno mismo. Dejo aquí algunas ideas populares.

  • El lago Issyk-Kul es la zona más turística del país (sobre todo el norte) incluso en invierno. Al este hay montañas en las que hacer senderismo durante semanas o ir a caballo durante días. Las comunicaciones con todo el lago y alrededores de Karakol son buenas y las casas de huéspedes muy abundantes (entre 600 y 800 soms). Si viajas con niños, desde luego es la zona idea.
  • Mi lugar favorito es el lago alpino Song Kul, más pequeño y situado entre montañas nevadas todo el año. Accesible por vías turísticas desde Kochkor si lo que deseas es tener transporte asegurado o desde Kyzart si prefieres ir por tus medios haciendo senderismo. Yo hice esta ruta de senderismo: salí en minibús una mañana desde Bishkek, me planté en unas rapidísimas dos horas en Kochkor, compartí un taxi hasta el comienzo del sendero y caminé toda la tarde entre pastos y caballos hasta decidir quedarme a dormir en una zona de yurtas. Me sorprendió ser la única extranjera que vi en todo el día, pero en todo caso las familias kirguisas que plantan sus yurtas en los alrededores del lago para dejar pastar a sus animales durante el verano están más que acostumbradas a los turistas. Si quieres quedarte a cenar y dormir en una yurta (1000 soms según regatees) es tan fácil como acercarse a una e intercambiar gestos con la familia. Al día siguiente continué camino hasta el lago y acampé con vistas a las montañas.
  • Los días siguientes pasé por la región del paso de Aral-Suusamyr haciendo autostop. Me arrepentí de no haber dedicado más tiempo a esta espectacular zona de montañas rojizas. Solo cruzar la vieja carretera te planta en un paisaje marciano que tal vez tenemos más asociado con Islandia que con Kirguistán.
  • También hice senderismo en el lago Sary Chelek, aunque hay tantas limitaciones para acampar que no lo recomiendo a extranjeros (yo lo conseguí porque estuve con una familia local que me recogió en autostop y que, como más tarde descubrí, ¡pagó por todos el soborno que nos pidieron para poder acampar!).
  • En el camino hacia el sur del país hice una parada un tanto improvisada en el pueblecito de Arslanbob (un trozo de Suiza habitado por uzbecos) y me quedé enamorada de la gente que vive allí (¡una familia me vio en el campo, me llamó y me invitó a comer con ellos así sin más!). Se pueden hacer rutas de varios días e ir acampando si vas con tu propia tienda.
  • Por último, al sur de la ciudad de Osh está el pico Lenin, el más alto del país, y en toda la zona se pueden hacer excursiones de alta montaña.

Lo que debes saber

Idiomas. El sur del país es conocido por ser mucho más religioso que el sur, mientras que en el norte la influencia soviética es evidente. De hecho, el norte de Kirguistán habla ruso en su mayoría mientras que el sur tiende al kirguís; tanto es así que a veces la gente de mediana edad tiene problemas de comunicación dentro del propio país. En cualquier caso, se puede decir que casi todo el mundo habla ruso y kirguís (que está emparentado con otras lenguas túrquicas, así que si hablas turco, te vas a poder entender con la gente), además bastantes jóvenes pueden manejarse en inglés.
Dinero. Los cajeros en las ciudades aceptan tarjetas internacionales Visa/Mastercard/Unionpay y es fácil cambiar dólares o euros.
SIM. Yo me compré una sim con datos en la misma frontera y me funcionó hasta en pueblos, pero desde luego no en la montaña.

Desplazarse. puedes usar autobuses, minibuses compartidos (las omnipresentes masrutkhas, que solo salen cuando se llenan y sin horarios fijos) o autostop. Por supuesto no te recomiendo hacer autostop si no te sientes cómodo con ello, pero dado que estamos hablando de un país donde las comunicaciones son tan malas que (a fecha de 2019) ni siquiera hay buses que unan las ciudades más importantes, diría que en algunos casos es casi imprescindible (o solo sustituible por taxi privado). Por favor, recuerda que en esta parte del mundo todos pagan por ser llevados: a veces el conductor (que tiene calados a los begpackers) te puede proponer un precio al subir y tú regatear, pero otras veces se espera que al final del viaje tú saques del bolsillo 100/300 soms y los ofrezcas «en compensación por la gasolina».
Apps. Imprescindible bajar 2GIS para utilizar el transporte público en las ciudades y Maps.me para encontrar tu camino en las montañas.

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