La ruta de la seda (V): Uzbekistán

Pocos viajes independientes más divertidos, baratos e iluminadores que la Ruta de la Seda por los -istanes: China, Kazajistán, Kirguistán y un país que está convirtiéndose en foco de turismo cultural: Uzbekistán.

Viajando por Kazajistán y Kirguistán todos los locales me habían insistido en lo tradicionales que son los uzbecos. Así, no tenía claro qué esperar al entrar a un país que, además, es gigantesco y posee zonas muy remotas. ¿Resultado? Tras dos semanas vagando sola por el país en tren, lo más peligroso que encontré fueron temperaturas de más de 40ºC. Lo demás, fueron bonitas ciudades, gente amable, mucho vino dulce y… los únicos grupos de turismo organizado con guía y micrófono que me crucé en dos meses en la ruta de la seda.

Aduanas, visados, cruces por tierra

Vas a leer por toda internet que los controles de acceso a Uzbekistán son difíciles, que te van preguntar cuánto dinero llevas, cuántas medicinas, dónde duermes… No es verdad. Ya no. Uzbekistán es un país seguro y que se está abriendo al turismo de manera rapídisima; los controles férreos de hace solo unos meses se están relajando día a día.

  • Si eres de la UE ni siquiera necesitas ya un visado.
  • Entrando por tierra desde Osh, Kirguistán (julio 2019), nadie revisó mi equipaje, ni hubo preguntas sobre medicamentos, ni dinero.
  • En los hoteles insisten en darte un justificante con las noches que has pasado allí, pues antes se requería que al salir del país mostrases dónde has dormido cada noche. Yo, sin embargo, usé Couchsurfing, me quedé con familias locales… no tenía ningún justificante y dio igual. Nadie me pidió nada al dejar el país, ni a mí ni a ningún otro viajero con que me topara. Esta molesta traba administrativa parece en desuso.

Samarcanda

Samarcanda: el corazón de la ruta de la seda. ¿No te evoca una ciudad laberíntica, llena de madrasas, pequeñas tiendas y mezquitas recónditas? Bien, pues desecha la tópica idea, porque Samarcanda es una ciudad moderna, soviética y racional. Sus grandes avenidas amenizadas con grandes tiendas de souvenires conectan grandes monumentos con grandes precios. Monumentos como las tres madrasas del Registán (en una de las cuales dos leones cazan gacelas tras dos soles zoroastrianos) son increíbles… pero no esperes una atmósfera de ciudad encantada. Al contrario, Uzbekistán es el país más popular de la ruta de la seda y Samarcanda la única ciudad donde me topé con turismo masivo de grupos de extranjeros (y los consiguientes precios inflados y taxistas avariciosos). En resumen, si esperas una aventura, este no es el lugar.

Bukhara

Dado que Bukhara (Buxoro) está solo a un par de horas de cómodo viaje en tren desde Samarcanda, la única excusa que tienes para no visitar esta maravillosa ciudad es que se hayan agotado los billetes (y eso es muy común, reserva con antelación).

De nuevo, esta es una ciudad turística, nada de aventuras. Pero el tamaño más pequeño, la tranquilidad de la ciudad, las callejuelas que todavía no han sido «limpiadas» para dejarlas bien pulidas para el turista, valen mucho más la pena que Samarcanda. Las madrasas son más tranquilas, sobre todo si dedicas dos o tres días a aventurarte fuera de las bien delimitadas calles principales y te dejas ganar por la vida local de las afueras.

Khiva

Relativamente menos turistas llegan hasta esta minúscula ciudad, porque está muy muy muy lejos de otros destinos (en tren nocturno sin aire acondicionado o en un largo viaje en taxi compartido de unas diez horas desde Bukhara) pero los monumentos, la larga historia de la ciudadela y las callejuelas retorcidas bien valen la pena: esta sí es la Samarcanda que habías soñado.

Es una visita de un día y, de nuevo, orientada al turismo de masas; la ciudad, de hecho, está siendo recuperada y prácticamente redibujada con fondos chinos, así que te aviso de que en el futuro puede que haya más de parque de atracciones que de verdadera ciudadela.

Nukus y el Mar de Aral

Nukus es la bastante aburrida capital la remotísima región de Karakalpakstan: una república independiente en el deshabitado oeste de Uzbekistán, con su propio idioma y bandera. ¿Por qué la gente se esfuerza en llegar hasta Nukus? Tres razones:

a) su importante museo de arte soviético (acumulado por pura obsesión de un coleccionista particular),

b) coger el laaargo tren internacional que después de dos días de viaje te llevará al Mar Caspio (Nukus-Aktau, en Kazajastán),

c) ir en autobús al pueblo de Moynaq para visitar por unas horas el extinto Mar de Aral.

La historia del Aral es de sobra conocida: el que fue uno de los mayores lagos interiores del mundo se fue encogiendo y corrompiendo por culpa de los constantes trasvases, la industrialización, la contaminación, las pruebas armamentísticas, la avidez por el desarrollo ciego y una triste falta de acuerdo entre todos los países que compartían este mar en miniatura. Hoy en día, en pueblos como Moynaq se pueden ver aún los viejos barcos pesqueros abandonados en mitad de un desierto sin fin, convertidos en fachadas para grafittis y refugios para fiestas de los jóvenes locales. Es un viaje triste y evocador, sobre todo si has leído el doloroso Un día más largo que un siglo de mi amado Chingiz Aitmatov.

Puedes coger un autobús para Moynaq por la mañana (tres horas de viaje), visitar un par de horas los barcos varados en la arena y volver en el mismo día a Nukus. Hay muchas compañías que organizan el viaje pero el transporte público funciona a la perfección (eso sí, ¡ve pronto a coger sitio!).

Lo que debes saber

  • Idiomas. Uzbekistán no se entiende entre sí… en el este se habla uzbeko, en el sur tayiko, en el oeste la región independiente de Karakalpakstan usa su propia lengua. Lo que todo el mundo sí habla es ruso, además bastantes jóvenes pueden manejarse en inglés.
  • Dinero. Los cajeros en las ciudades aceptan tarjetas internacionales Visa/Mastercard y es fácil cambiar dólares o euros.
  • SIM. Yo me compré una sim Beeline con datos en la misma frontera y me funcionó sin problema alguno.
  • Desplazarse. La red de trenes de Uzbekistán es tan maravillosa que incluso se pueden comprar los billetes online desde la página oficial (vas a necesitar una tarjeta Visa, sí o sí). Te recomiendo comprar con antelación para las rutas turísticas como Samarcanda porque unos días antes se agotan los billetes. Hay mucha diferencia entre los trenes de día (Talgos españoles muy modernos) y los de noche (sin ventilación, muy muy locales). También puedes ir en autobús o taxi compartido, pero en no siempre es más cómodo ni barato. Por último, en otros países de la Ruta de la Seda hice mucho autostop, pero con el tamaño de Uzbekistán, sus desiertos, temperaturas extremas y escasa población… es fácil que te encuentres tirado en una carretera en medio de la nada.
  • Apps. Imprescindible usar Maps.me para encontrar tu camino en las ciudades. Couchsurfing también te puede ayudar a quedarte en casa de familias locales.
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La ruta de la seda (IV): Kirguistán

Si acabas de llegar, echa antes un vistazo a por qué viajar por los -istanes. También puedes leer cómo viajar por la Ruta de la Seda en China. Y si solo te interesan los paisajes increíbles, las yurtas, los caballos, el senderismo y los lagos alpinos… sigue leyendo porque Kirguistán es tu país.

Bishkek

Kirguistán es el paraíso de la montaña y el senderismo; no vale la pena gastar mucho tiempo en las ciudades. De hecho, yo había calculado mi ruta de viaje ahorrándome la capital, Bishkek, pero un accidente de alta montaña (destruí mi libro electrónico en un barranco) me obligó a correr a la urbe con tiendas de tecnología barata más cercana (no sé viajar sin leer y me reservo los libros en papel para casa). Menos mal que, aunque visualmente Bishkek es poco más que un conjunto de grandes avenidas soviéticas, sí tiene el genial bazar de Osh, vida cafetera y excelentes anfitriones de Couchsurfing.
Si pasas por Bishkek, que sepas que se comunica con buses regulares con Almaty (6 horas) y también con minibuses muy frecuentes con diferentes zonas de Issyk-Kul, Kochkor (para visitar Song Kul) y Suusamyr.

Senderismo

Hay tantas zonas en las que hacer senderismo en Kirguistán y todo el país es tan hermoso… que no puedo recomendar más que ir y descubrir las zonas por uno mismo. Dejo aquí algunas ideas populares.

  • El lago Issyk-Kul es la zona más turística del país (sobre todo el norte) incluso en invierno. Al este hay montañas en las que hacer senderismo durante semanas o ir a caballo durante días. Las comunicaciones con todo el lago y alrededores de Karakol son buenas y las casas de huéspedes muy abundantes (entre 600 y 800 soms). Si viajas con niños, desde luego es la zona idea.
  • Mi lugar favorito es el lago alpino Song Kul, más pequeño y situado entre montañas nevadas todo el año. Accesible por vías turísticas desde Kochkor si lo que deseas es tener transporte asegurado o desde Kyzart si prefieres ir por tus medios haciendo senderismo. Yo hice esta ruta de senderismo: salí en minibús una mañana desde Bishkek, me planté en unas rapidísimas dos horas en Kochkor, compartí un taxi hasta el comienzo del sendero y caminé toda la tarde entre pastos y caballos hasta decidir quedarme a dormir en una zona de yurtas. Me sorprendió ser la única extranjera que vi en todo el día, pero en todo caso las familias kirguisas que plantan sus yurtas en los alrededores del lago para dejar pastar a sus animales durante el verano están más que acostumbradas a los turistas. Si quieres quedarte a cenar y dormir en una yurta (1000 soms según regatees) es tan fácil como acercarse a una e intercambiar gestos con la familia. Al día siguiente continué camino hasta el lago y acampé con vistas a las montañas.
  • Los días siguientes pasé por la región del paso de Aral-Suusamyr haciendo autostop. Me arrepentí de no haber dedicado más tiempo a esta espectacular zona de montañas rojizas. Solo cruzar la vieja carretera te planta en un paisaje marciano que tal vez tenemos más asociado con Islandia que con Kirguistán.
  • También hice senderismo en el lago Sary Chelek, aunque hay tantas limitaciones para acampar que no lo recomiendo a extranjeros (yo lo conseguí porque estuve con una familia local que me recogió en autostop y que, como más tarde descubrí, ¡pagó por todos el soborno que nos pidieron para poder acampar!).
  • En el camino hacia el sur del país hice una parada un tanto improvisada en el pueblecito de Arslanbob (un trozo de Suiza habitado por uzbecos) y me quedé enamorada de la gente que vive allí (¡una familia me vio en el campo, me llamó y me invitó a comer con ellos así sin más!). Se pueden hacer rutas de varios días e ir acampando si vas con tu propia tienda.
  • Por último, al sur de la ciudad de Osh está el pico Lenin, el más alto del país, y en toda la zona se pueden hacer excursiones de alta montaña.

Lo que debes saber

Idiomas. El sur del país es conocido por ser mucho más religioso que el sur, mientras que en el norte la influencia soviética es evidente. De hecho, el norte de Kirguistán habla ruso en su mayoría mientras que el sur tiende al kirguís; tanto es así que a veces la gente de mediana edad tiene problemas de comunicación dentro del propio país. En cualquier caso, se puede decir que casi todo el mundo habla ruso y kirguís (que está emparentado con otras lenguas túrquicas, así que si hablas turco, te vas a poder entender con la gente), además bastantes jóvenes pueden manejarse en inglés.
Dinero. Los cajeros en las ciudades aceptan tarjetas internacionales Visa/Mastercard/Unionpay y es fácil cambiar dólares o euros.
SIM. Yo me compré una sim con datos en la misma frontera y me funcionó hasta en pueblos, pero desde luego no en la montaña.

Desplazarse. puedes usar autobuses, minibuses compartidos (las omnipresentes masrutkhas, que solo salen cuando se llenan y sin horarios fijos) o autostop. Por supuesto no te recomiendo hacer autostop si no te sientes cómodo con ello, pero dado que estamos hablando de un país donde las comunicaciones son tan malas que (a fecha de 2019) ni siquiera hay buses que unan las ciudades más importantes, diría que en algunos casos es casi imprescindible (o solo sustituible por taxi privado). Por favor, recuerda que en esta parte del mundo todos pagan por ser llevados: a veces el conductor (que tiene calados a los begpackers) te puede proponer un precio al subir y tú regatear, pero otras veces se espera que al final del viaje tú saques del bolsillo 100/300 soms y los ofrezcas «en compensación por la gasolina».
Apps. Imprescindible bajar 2GIS para utilizar el transporte público en las ciudades y Maps.me para encontrar tu camino en las montañas.

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